Por 27 septiembre, 2013 0 Comentarios Leer más →

Manu Rodríguez: “Vivir es complicado y la escritura me lo hace más manejable”

ManuRodriguezManu Rodríguez (Sevilla, 1967) ha hecho de la escritura su tabla de salvación. Desde muy joven se dio cuenta de que plasmar emociones, vivencias y pensamientos sobre un papel le tranquilizaba, le ayudaba a solucionar problemas y a calmar inquietudes. Ahora, convertido en un adulto que no olvida que siempre quiso ser estrella del rock, dedica parte de su tiempo al estudio de la escritura terapéutica, una terapia de descubrimiento personal que ayuda a superar traumas pasados o sencillamente a mejorar la salud y el equilibrio emocional.

Fruto de sus propias experiencias, estudios e investigaciones, publicó en 2011 la obra Manual de Escritura Curativa. Escribir para sanar, donde desgrana los entresijos de una materia que empezó a estudiarse en los años 80, y que actualmente se aplica en Estados Unidos y Gran Bretaña principalmente. Además, Manu Rodríguez ha publicado otros tres libros que captan la esencia de su generación: Leyendas Adolescentes (Editorial Castillejo, Sevilla 1998);  Llorando palabras (Editorial Celya, Salamanca 2005); y La tía que quiero pasa de mí… y tú riéndote (Ediciones Dauro, Granada 2012). Por si eso fuera poco, acaba de poner en marcha una emisora en Internet donde da rienda suelta a otra de sus grandes pasiones, la radio.

Desde Edimburgo, ciudad en la que vive desde hace más de una década, nos recibe con la naturalidad de quien se ha encontrado a sí mismo hace tiempo y acepta sin complejos las limitaciones que le acompañan desde niño a causa de una insólita enfermedad. Con sudadera y pantalón de chándal nos enseña su casa, tan acogedora y cálida como él, y nos invita a un té para charlar antes de encender la grabadora. Es un enamorado de la capital de Escocia, aunque también habla con cariño de su ciudad natal, Sevilla, y de tantos otros lugares por los que ha pasado y dejado huella. Hay gente que nace con el don de la vida, Manu Rodríguez es uno de ellos. Irradia esa sabiduría que solo tienen quienes son plenamente conscientes de estar vivos. Por eso mismo habla rápido, como si quisiera decir más de una cosa a la vez y multiplicar los segundos para que no se acaben nunca: tiene mucho que contar.

Pregunta: ¿Cómo empezaste a interesarte por la escritura?

Respuesta: Tengo hasta la imagen. Yo vivía en Tenerife, estaba en el instituto y a mí lo que siempre me ha gustado es la música, pero también quería contar cosas, entonces me puse a escribir un relato que se llamaba The friend, el amigo en inglés. Le puse el título en inglés, pero después, claro, la empecé a escribir en español. Y nunca la acabé. Creo que en Sevilla lo tengo guardado en una caja, habrá 20 o 30 páginas. Yo me he sentido siempre, como mucha gente, un poco un bicho raro y solo, entonces era como buscar otro amigo dentro de mí, un alter ego que me entendiese. Lo que quería era aclararme, como escriben muchos adolescentes. Diario nunca escribí. Lo que tengo son libretas y escribo reflexiones, pero no a diario, simplemente reflexiones. Yo utilizo la escritura, y siempre lo digo y lo pienso, para resolver problemas, una inquietud, una emoción que me corroe, que me mueve.

P: ¿Y te ayuda hacerlo?

R: Claro, claro. Me quedo a gusto. No es que el problema esté resuelto totalmente. Está resuelto en el papel y has llegado a tus conclusiones, porque a lo mejor luego el dolor, si es una pérdida, o cualquier dificultad que tengas pues lleva un proceso. Pero me quedo muy bien, muy a gusto. Estaría loco si no fuera escritor. No es que esté muy bien (risas), pero bueno, yo me creo una persona bastante coherente. Tendría que buscar alguna forma de comunicar, de soltar las cosas, si no fuera a través de la escritura..

P: ¿Cómo te adentraste en el estudio académico de la escritura?

Cubierta_Manual de Escritura Curativa_7mm_220211.inddR: Yo quería escribir y quería aprender a escribir. Publiqué en España un libro (el primer libro) de relatos, en el 98, y después me vine para acá en el 2000 y empecé a hacer cursos de escritura creativa en la Universidad de Edimburgo. Me adentré en el estudio de la escritura terapéutica hace muy poco, y empecé a dar talleres de creación literaria y terapéutica, y a preguntarme por qué necesitaba escribir. Hay aquí en UK una asociación que se dedica al desarrollo personal a través de la escritura, LAPIDUS se llama. Empecé a investigar cómo la escritura repara. Fue en el 2008 cuando le presenté a un agente literario el proyecto (del Manual de Escritura Curativa. Escribir para sanar), y a la semana ya tenía el contrato. Ya era miembro de LAPIDUS, y empecé a consultarlos, a escribir correos a especialistas en el tema, a gente de la American Psychological Association (APA), etc. Empecé a informarme, a comprar libros y escribí el manual. La idea era ver por qué es necesario y cómo se pueden resolver los problemas escribiendo.

P: ¿Exactamente qué es la escritura terapéutica?

R: Sigmund Freud se adentró en el “talking cure”, el psicoanálisis nació a través de hablar. Tenía una enferma que en aquella época sufría de lo que se llamaba histeria, no podía hablar bien, tenía dificultad de movimientos, de visión, y la empezó a hacer hablar de sus problemas y vio que mejoraba. Luego se empezó a ver el “writing cure”, la catarsis a través de la escritura, y cómo escribiendo uno puede desahogarse, aclararse y resolver los problemas. En 1986 un profesor de la universidad de Texas, James W. Pennebaker publicó unos estudios que venía realizando desde 1983, y demostró que el sistema inmune mejora una vez que uno expresa sus emociones negativas a través de la escritura. Y a raíz de ahí se empezó a desarrollar y hacer más conocida la escritura terapéutica.

P: ¿A qué tipo de enfermedades está enfocada?

R: En el momento en que uno expresa sus emociones el nivel de estrés baja, por lo tanto su sistema cardiovascular mejora, a través de la escritura es lo mismo. Hoy en día la escritura terapéutica se está aplicando en Estados Unidos y aquí en el Reino Unidos, y en Holanda y otros países también, tanto en gabinetes psicológicos, como a enfermos de Alzheimer, a pacientes con cáncer terminal, en cárceles…

P: ¿Hace falta tener una enfermedad determinada o también se puede utilizar para mejorar otros aspectos?

R: Ayuda a cualquiera, a mejorar tu salud y calidad de vida, a conocerte a ti mismo, los demás y el entorno en que vives. Cuando tienes un problema serio acudes a tus amigos porque necesitas expresarlo, necesitas sacarlo fuera. Está embotellado. Si lo escribes vuelcas en el papel tus emociones y organizas el pensamiento. También es bueno (tienes que) tener a alguien que te oriente, porque uno puede tender a escribir de manera negativa. Y ahí es donde entra el terapeuta Si lo vas aclarando con un especialista que te vaya orientando, con un sistema como el que planteo en mi manual, obviamente tu sistema anímico mejora, y con él tu salud. Hay estudios que dicen que el sistema límbico –donde parecen centrarse las emociones- se regula. Yo tengo la teoría de que el escritor se engancha a la escritura porque hay ciertos neurotransmisores que se activan mucho, al igual que lo hacen las estructuras en el cerebro encargadas del sistema de recompensas. O sea, sabes que escribiendo vas a sentirte bien, entonces escribes, y te haces como adicto a ello.

P: Pero supongo que no será escribir por escribir, tendrá que haber alguna metodología ¿no?

R: Esto es muy nuevo, no llevará ni 30 años, en una ciencia y en un campo experimental como este eso no es nada. Un psicólogo tendrá un sistema para cada trastorno, igual que hay muchas fobias y tienes un tratamiento determinado para ellas. Lo que se hace aquí es aplicar cierta técnica según el trastorno que tenga el cliente o grupo con el que trabajes. De todas formas, y en cualquier caso, escribir es una terapia nada más por el hecho de escribir.

P: ¿Depende de la persona entonces?

escritura curativaR: Pues escribir siempre es bueno. Obviamente si hay una persona que tiene un trastorno obsesivo compulsivo, entonces si le pones a escribir pues podría escribir y escribir, y esto no es escribir para sanar, para mejorar. Tienes que tener un método, un sistema. Eso lo digo también en el manual. Hay escritores profesionales que se han encerrado a escribir, se olvidan de la familia, y hasta de ellos mismos. Y si es tan terapéutica, me preguntarás quizá que por qué se pegan un tiro algunos escritores. Bueno, la escritura no tiene nada que ver con el trastorno emocional y psicológico que tiene la persona.

P: Impartes talleres de escritura terapéutica, ¿qué hacéis exactamente?

R: Yo sigo un método que lo llamo la Técnica Post Catarsis Reflexivo Positiva. En la primera sesión hago tres preguntas: quién soy, qué quiero ser y qué necesito para vivir. Es complicado, pero empiezas a reflexionar y conocerte a ti mismo. En escritura terapéutica hay básicamente dos vertientes, una es la de expresar tus emociones como vienen, pero hay que tener mucho cuidado porque por ejemplo alguien que venga de un estrés post traumático, de una guerra, o que se le haya muerto la madre, por citarte sólo un par de ejemplos, se puede angustiar mucho. En esta vertiente además de expresar tus emociones, relacionas el hecho que te ha provocado la emoción negativa con la propia emoción, y por qué, cómo, dónde, cuándo…. Y hay otra vertiente que es la vertiente de pensamiento positivo, que es por ejemplo preguntarte y escribir cómo te ves de aquí a cinco años, qué es lo más positivo que te puede pasar. Entonces yo lo que hago es combinar esas dos vertientes.

P: ¿Y qué nos vamos a encontrar en el libro?

R: Te vas a encontrar un lenguaje muy sencillo, aunque obviamente está complementado con muchas investigaciones de EEUU, Reino Unido, citas de filósofos, pero el lenguaje es muy entendible, porque el lenguaje excesivamente académico y ‘estirado’ es algo que detesto del mundo académico, será porque como siempre quise ser cantante de rock (risas) lo que me gusta es ser fresco, no me gusta la gente estirada, entonces es un libro fácil de leer. Son diez sesiones, como si fueran diez clases. Más o menos lo mismo que si vienes a mis talleres. En cada sesión hay una parte práctica y una teórica.  Siempre empiezo el curso motivando a la gente a escribir. Les hablo de la fuerza de la escritura. A nosotros se nos enseña siempre en el colegio que hay que escribir bien, sin faltas de ortografía, pero no se nos enseña la fuerza que tiene escribir, comunicar y contar tus cosas, escribir tus emociones, sentimientos, y lo que ayuda eso.

P: Y para ir terminando, ¿qué te ha aportado a ti la escritura?

R: Lo he pensado muchas veces. Si no tuviera la escritura no sé qué hubiera encontrado para apoyarme. Para mí hay dos puntos muy potentes, uno es la música, y otro es escribir. No te voy a mentir, no soy un tipo que escribe todos los días, pero a mí lo que me salva es la escritura. Si no fuera por la literatura no sé, a mí es lo que me mantiene, es lo que me da fuerza para que siga para adelante. Vivir es complicado y la escritura me lo hace más manejable.

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Fue colaboradora en las secciones de Reportajes y Entrevistas de la Revista Nuevas Letras. Licenciada en Periodismo, ha trabajado en varios medios de comunicación. Desde 2011 escribe A la sombra de un maguey, un blog de crónicas periodísticas.
Publicado en: ENTREVISTAS, INICIATIVAS

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