Por 4 septiembre, 2013 0 Comentarios Leer más →

Reseña: La vida simple, de Sylvain Tesson

ficha tecnica la vida simple
Sinopsis

Desde el momento en que supe que no podría hacer gran cosa para salvar al mundo, empecé a pensar en instalarme por un tiempo, solo, en una cabaña. Compré una isba de troncos, lejos de todo, en la orilla del lago Baikal. Allí, durante seis meses, a cinco días de marcha del pueblo más cercano, perdido en una naturaleza desmesurada, traté de ser feliz. Creo haberlo logrado. Dos perros, una estufa a leña, una ventana a un lago, bastan para vivir. ¿Y si la libertad consistiera en adueñarse del tiempo? ¿Y si la felicidad fuera disponer de soledad, de espacio y de silencio cosas de las que carecerán las generaciones futuras?

Primeras líneas

«La marca Heinz comercializa unas quince salsas de tomate distintas. El supermercado de Irkutsk las tiene todas y no sé cuál elegir. Ya llené seis carritos con pasta y tabasco. Me espera el camión azul. Micha, el chofer, no ha apagado el motor, y afuera hace treinta y dos grados bajo cero. Mañana nos vamos a Irkutsk. En tres días llegaremos a la cabaña, en la costa oeste del lago. Debo terminar las compras hoy. Elijo la Tapas Super Hot de la línea Heinz. Me llevo dieciocho frascos. Tres por mes.

Quince clases de ketchup. Es por cosas así que tengo ganas de apartarme de este mundo.»

Valoración personal, por Noel Álvarez

«¿Y si la libertad consistiera en adueñarse del tiempo? ¿Y si la felicidad fuera disponer de soledad, de espacio y de silencio, cosas de las que carecerán las generaciones futuras?…»

Una de las últimas actualidades editoriales que ha llegado a mis manos se llama La Vida Simple, un hermoso libro del aventurero francés Sylvain Tesson. De profundas sensibilidades y escogidas lecturas, este hombre se enfrentó al reto de vivir durante seis meses «una existencia reducida a gestos simples» y experimentar así la metamorfosis del autodescubrimiento.

ST2La premisa es sencilla: un hombre, una cabaña de madera en la taiga rusa más remota, algunos víveres y suministros, papel y pluma y la soledad más absoluta por delante. Y libros, muchos libros.

Una historia real sobre la búsqueda de la esencia más pura del ser humano.

El autor inicia una búsqueda de si mismo, una limpieza espiritual. El hombre desnaturalizado y torpe se reencuentra. Entiende. Entra en comunión con la verdad y lentamente se despoja del resto, de lo innecesario, de lo material, de lo impuesto.

Escribe y la inspiración le llega a bocajarro. El anacoreta se funde con el medio y con el tiempo, como una sombra evanescente. Como los elementos son idóneos, la inspiración rebusca en los entresijos del alma. Y es ahí y solo ahí de donde pueden nacer los versos más hermosos.

Aunque se trata a todas luces de un libro comercial, diseñado y fundamentado en una idea que no es nueva, posee la virtud de acercarnos más a nosotros mismos, o al menos a nuestra esencia. Su lectura nos llena de fríos amaneceres, de solemnes silencios… de interrogantes existenciales. Indaga, ahonda en el sustrato común que forma al ser humano. Nos invita a reflexionar. En un tiempo tan convulso como el actual, uno no puede evitar preguntarse si el desarraigo no es consustancial al Hombre y si el hombre sedentario no es más que el pesado sueño del progreso. Si no es posible que se esté produciendo, en alguna parte, una batalla entre la comodidad estéril de ese progreso y la esencia más pura del hombre en libertad, sujeto a la naturaleza, sin accesorios; el Hombre que fuimos.

El espíritu de La Vida Simple bien podría resumirse en este fragmento:

«El ermitaño reduce las ambiciones a las proporciones de lo posible. Estrechando la panoplia de las acciones, aumenta la profundidad de cada experiencia. La lectura, la escritura, la pesca, el ascenso a la montaña, el patín, el ocio en los bosques…, la existencia se reduce a una quincena de actividades. El náufrago goza de una libertad absoluta pero circunscripta a los límites de su isla. Al comienzo de los relatos de robinsonadas, el héroe trata de escapar construyendo una embarcación. Está persuadido de que todo es posible, que la felicidad se sitúa detrás del horizonte. Arrojado otra vez sobre la orilla, comprende que no escapará y entonces, apaciguado, descubre que la limitación es fuente de felicidad. Se dice entonces que se resigna. ¿Resignado, el ermitaño? No más que el hombre de ciudad que, hastiado, comprende de pronto bajo las luces del bulevar que la vida no le alcanzará para gozar de todas las tentaciones de la fiesta».

ST3

La propia naturaleza de la experiencia provoca que ciertos pasajes del libro sean parecidos, días que se suceden idénticos. Es por esto que en ciertos momentos la historia patina en la monotonía. Sin embargo, lo que menos me ha gustado de La Vida Simple atiende a cuestiones ajenas al espíritu de la obra. El argentino César Aira es el responsable de una traducción a la que le sobran algunos modismos y expresiones difíciles de contextualizar. ¿Una mala traducción? No tiene por qué y de hecho no lo creo, pero a mi juicio quizá hubiera sido más acertada una traducción en un castellano más neutro.

Sin duda un libro maravilloso por momentos. Aún lleno de esperanza y de reflexiones extraordinarias me quedo con un elemento secundario, marginal, casi anecdótico:

La inspiración se encuentra ahí afuera, bajo los atardeceres crepusculares del otoño.

En el mundo.

Resumiendo
  • Perfecto para: leer en paz, en el reposo vespertino del verano o al cálido amparo del hogar en las gélidas tardes invernales.
  • Lo mejor: es una obra reflexiva, introspectiva y autocrítica. Una hermosa lectura que nos invita a reflexionar, y que está disponible en formato electrónico y edición en papel.
  • Lo peor: por la propia naturaleza de la experiencia relatada el libro puede llegar a ser algo monótono en ciertas partes. Además la traducción es mejorable, se echa de menos un castellano ligeramente más neutro y más notas explicativas del propio traductor.
Sobre el autor

ST5Sylvain Tesson (París, 1972). Aventurero desde muy joven, ha dado la vuelta al mundo en bicicleta, recorrido a pie el Himalaya y seguido los oleoductos desde Asia hasta Europa. Tras escribir una serie de libros sobre sus expediciones, en 2009 ganó el Premio Goncourt y el Premio de la Academia Francesa por su colección de relatos Une vie à coucher dehor. Colabora en periódicos como Le Figaro y en la realización de documentales, y ha escrito varios ensayos, entre los que destaca La vida simple, Premio Médicis de Ensayo en 2011 y éxito de ventas en Francia.

.

  • Aquí podéis ver un resumen en vídeo de la historia de La vida simple, de Sylvain Tesson:

The following two tabs change content below.
avatar

Noel Álvarez

Colaborador en la sección de Reseñas de la Revista Nuevas Letras. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo, ha colaborado en varias revistas especializadas, y actualmente administra el blog de poesía En los molinos veo gigantes.
avatar

Latest posts by Noel Álvarez (see all)

Deja un comentario