Más allá de los cursos: futuro y reconocimiento profesional

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Instantánea de la película “El escritor” / Imagen: plataformaarquitectura.cl

“Más que talleres, nosotros preferimos llamarlos cursos, porque detrás de éstos hay todo un plan de estudios muy estructurado para formar al escritor”, afirma Jordi  Muñoz, codirector de la Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonès. Efectivamente, hay cursos de muchos tipos y para todos los gustos, pero si algo tienen en común todos es el completo método de aprendizaje que ponen a disposición del alumno. No obstante, no hay que engañarse, “en los talleres se enseña a la gente a escribir, no a ser escritor”, apunta Antonio José Fernández, del Departamento de Prensa y Medios de Fuentetaja, y matiza: “un taller de escritura siempre te enriquece; eso sí, si piensas que es el camino que te hará escritor, es muy posible que te decepcione”. Porque, al margen de toda la preparación que se tenga, dependerá del talento de cada uno su suerte y su futuro profesional. “Ni siquiera el prestigio de la escuela juega un papel determinante en este caso pues, a la hora de la verdad, será tu trabajo el que determinará que un editor se fije o no en tu obra”, destaca Gervasio Posadas, codirector de Yoquieroescribir.com.

Hacer carrera como escritor requiere constancia, una paciencia titánica y un espíritu de superación inagotable. Cada año, son muchos los aspirantes a escritor que acaban invirtiendo grandes cantidades de dinero para luchar por su sueño, pero no todos, ni siquiera la mitad de éstos, llegan a ver su trabajo publicado. Y es que, tras escoger entre una gran variedad de cursos y realizar inversiones que, en algunos casos, pueden superar la barrera de las cinco cifras, tener éxito en el mundo de las letras no está garantizado. De hecho, ni siquiera la posibilidad de encontrar una salida laboral en otros ámbitos relacionados. No obstante, existen cursos profesionales de formación específica, creados pensando en el mundo editorial y el de las comunicaciones, que están teniendo un gran éxito. Como comenta Laura Castro, coordinadora de talleres de Sinjania, se ofertan talleres centrados en la edición, la redacción y la traducción, en los cuales “los alumnos buscan formarse, ampliar conocimientos y experiencias con el objetivo de mejorar el currículo y poder resultar competitivos en el mercado laboral”. Este tipo de cursos gozan de un considerable reconocimiento en el mundo laboral, tanto es así que “hay gabinetes de prensa y empresas que apuntan a sus empleados para que adquieran disciplina a la hora de escribir y comunicar con soltura”, comenta Antonio José Fernández.

Posiblemente, la tarea más difícil para un escritor, tras su paso por una escuela literaria, resulte ser la de encontrar una editorial a la que se ajuste su obra y que tenga interés en publicarla. Por ello, los centros son los primeros en brindar a sus estudiantes todo el apoyo posible, procurando “orientarles sobre cómo pueden llevar a cabo todo el proceso de publicación de su obra, bien sea con nuevas fórmulas de edición digital, a través de un agente literario, presentando su proyecto a distintas editoriales más grandes o más pequeñas, o bien presentando la obra a un certamen literario que generalmente lleva implícita la publicación, de manera que puedan publicar su obra después de toda su formación”, explica Jordi Muñoz.

A pesar del asesoramiento, una de las pocas cosas que no pueden ofrecer desde la mayoría de escuelas literarias, salvo en el caso de Fuentetaja, es la publicación a través de una editorial propia. Por ello, los alumnos exploran el vasto abanico de posibilidades que se abre ante ellos y, tras meditarlo concienzudamente, son muchos los que apuestan por la autopublicación. Aun así, las cifras editoriales a menudo son buenas ya que, como comenta Jordi Muñoz, “una media de entre noventa y cien alumnos al año logran publicar tras salir de la Escola d’Escriptura”.

blog pcupPor lo que respecta al ámbito educativo, muchos de estos centros han logrado, tras mucho pelear por ello, el reconocimiento de sus cursos. En el caso de la Escola d’Escriptura, con una amplia gama de más de noventa cursos, buena parte de ellos “están reconocidos por el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya como actividades de formación permanente del profesorado, y también como créditos de libre elección en distintas universidades del país”. Pero la lucha a día de hoy sigue aún más allá: “puede que esta disciplina artística no tenga una titulación propia en el ámbito universitario, pero sí goza del reconocimiento, cada vez mayor, por parte de empresas y editoriales. De hecho, la Escola está trabajando para que, en un futuro no muy lejano, exista un reconocimiento de carácter oficial y académico que contemple estos estudios”.

Y es que, a pesar de que muchos alumnos se inscriban en estos cursos buscando más “la satisfacción personal que la acreditación profesional”, como explica Gervasio Posadas, la cantera de escritores que han pasado por sus clases es ya bastante extensa. Por citar a algunos de ellos, Guillermo Aguirre o Pablo Mahaux han pasado por Hotel Kafka. Juan Carlos Márquez y Ana Campoy hicieron lo propio en Escuela de Escritores, Rosana Alonso y Ana Vega en Sinjania, y María José Moreno (número uno en ventas en español de Amazon) en Academia de Escritores. Además del popular autor de varios bestsellers Ildefonso Falcones, quien “trabajó ‘La Catedral del Mar’ en una tutoría personalizada” en la Escola d’Escriptura, como relata su codirector, Jordi Muñoz. Estos escritores suponen la parte más visible de los resultados cosechados por estos centros, pero sus casos son el ejemplo más claro que, con talento, formación, mucha práctica y esfuerzo, es posible publicar, salir adelante, e incluso convertirse en el tipo de escritor que cada uno ansía ser al decidirse a apostar por uno mismo.

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– Este texto es un despiece que complementa la información del reportaje Escuelas de escritura: el arte de enseñar y aprender a escribir.

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Editora y administradora de la Revista Nuevas Letras, diplomada en Redacción y Estilo, estudiante de Corrección Profesional en Cálamo&Cran, estudió Periodismo y trabajó en la Biblioteca de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Viajera aficionada, amante de la literatura, escritora vocacional y librera en potencia.
Publicado en: EDITORIALES, INTERNET

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